Historia

A principios del siglo pasado, un pastelero de la Espluga de Francolí, Ricard Farrer Climent, dio nombre sin proponérselo, a través de sus iniciales RI-FA-CLI, a una de las marcas de productos artesanales más renombradas del sector. 

A través del paso de los años, con paciencia y mediante continuas pruebas hechas en su obrador, logró, mezclando diversos ingredientes naturales, la elaboración de los deliciosos carquiñolis, abanicos, barquillos y otros productos relacionados con las galletas. 

El respeto a la tradición hace que aún hoy se pueda ver en la fábrica situada en la población de Montblanc, bello conjunto medieval, la elaboración artesana y manual de, entre otros productos, los barquillos y abanicos típicos de la zona. 

La implantación de las nuevas tecnologías está presente con un sistema automatizado de envasado, que dota de modernidad al proceso tradicional.